Agujero, un "aujero" y allí el sueño
del que soñaba por Once.



¿Qué tejidos, qué lecturas, en ese refugio fueran
numerados cuando el frío, cuando el viento, las lloviznas?

¿Qué mendrugo bailó un verso
agradecido homenaje
a la suerte de la voz
cantando amor por las tardes?

Si una reencarnación nos diera
un fantasma de molinos
sobre un caballo genuino
Pedro Oquedad ofrecería
un cuento de Real valía
y unos versos muy argentos.

Ergasto
 

Leyendo un recuerdo desde otros recuerdos por ciegos.


 

 "...Recuerdo que en mi niñez, había un ciego en mi ciudad que vendía numerillos de la Once. Es una organización de ciegos, española.
Este hombre cada vez que anunciaba su mercancía, lo hacía en verso.
Sólo por escucharlo, era el ciego que mas boletos vendía.
Tenía Pedro una voz grave, pero muy sonora. Parecía como salida de una caverna, o usando como altavoz el pórtico de una catedral gótica.
Aparentaba entonces- según mi criterio actual- unos 45 años.
Era un hombre alto, seco de carnes, y pelo largo ordenado en un manojo, atado con lo un día fue una cinta roja.
Una chaqueta raída y un pantalón de pana, completaban al cantor/poeta.


Recuerdo algo como así:
 

¡De los ciegos, numerillooosss
compradme que es muy sencillo
que sus toquen mil pesetas,
y en la plaza mil caretas
comprareis de los guarrilloooos!
 



De esta manera y guisa, Pedro vendía su género, y recibía el aplauso del respetable.
Vivía en la oquedad de un torreón de la antigua muralla de Ciudad Real.
 



Fue una persona tan querida en mi ciudad, que el día que murió, muchísimos vecinos le pagaron un entierro y le acompañaron al cementerio.

Creo que esta clase de personas, se terminó con Pedro y sus vecinos..."

Emilio (Ciudad Real, La Mancha, España)


Volver - Audio E. Cortázar "  Intimate Liaison" - Arete s/imágenes web d/a - Bajar en PPS