y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez.
Nunca morirás si ese cercado,
que muestra sus brotes de rosales,
se tornan en muy bellos recitales,
de rosas, adornando lo sembrado.
Por siempre en el recuerdo estará anclado,
lo bello de un poema en voz tan bella,
que hace alumbrar a alguna estrella
después que fuera el arte sepultado.
El pozo seguirá blanco de cales,
y aquellos pajarillos con sus trinos,
serán la referencia en tus caminos.
Del mar recogeremos esas sales
que sirvan como pagos en destinos,
de glorias con poetas inmortales.
Emilio. 19 Marzo2012
Queridos Don Juan y Emilio
hay una charla de trinos
que aturde verdes al árbol.
Entre las ramas discuten, de lo que el hombre ha quejado
con la excepción que fue aquél que alguna vez por iguales
con voz susurro de entrañas, se preguntó un día antes:
-"¿Cuando presienten la muerte, adónde se van los pájaros?"
El concierto de las aves resuena en un pozo blanco
como emergiendo de tumbas su pregón canta en el aire:
-Mientras el hombre prosigue, tan mudo en sus cortos pasos
nosotros cuando la muerte pensamos: él se ha quedado.
Sigue sin voz, más, se adueña
de uno, y todos los árboles
de uno, y todos los trinos;
cosecha inmortalidades
que guarda en su pozo blanco.
Ergasto
3-12
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