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Pensaba yo en que te versea...digo
valseaba...
Buscaba mi alma con
afán tu alma buscaba yo la virgen que a mi frente tocara con
sus labios dulcemente y mi febril insomnio del amor.
Buscaba yo la mujer cálida y bella que en mis sueños me
visita desde niño, para partir con ella mi cariño para
partir con ella mi dolor.
Como en la sátira soledad del
templo sin ver a Dios, se siente su presencia yo presentía
en el mundo tu existencia y como a Dios sin verte te adoré.
No preguntaba ni sabia tu nombre, donde iba a
encontrarte lo ignoraba, pero tu alma cerca de mi alma estaba,
mas bien presentimiento que ilusión.
Amémonos mi bien
que en este mundo, donde lágrimas tantas se derraman las que
vierten quizás las que se aman, tienen un no se que de
bendición.
Amar es empapar el pensamiento en la
fragancia del edén perdido, amar es amar llevar herido con
un dardo celeste el corazón.
Es tocar los dinteles de la
gloria es ver tus ojos, es escuchar tu acento, es en el alma
llevar el firmamento, y es morir a tus pies de
adoración.
Pero me encontré con esta pregunta y/o
respuesta y...

La Página de los
Cuentos - www.loscuentos.net - brayestcifher - 'A las
mujeres no les gustan los
poetas.'
A las mujeres no les gustan los
poetas.
A las mujeres no les gustan los poetas,
tal vez los quieran para pasar una tarde desocupada, o
una noche donde la soledad no deja otro recurso que el de las
palabras.
Los quieren para reuniones sociales, y
para declamar en la sala de su casa. Los usan para aprender
a amar a otros o para una despedida de solteros, cuando
alguien se casa.
De vez en cuando los
acompañan cuando los ven solitarios llorando letras,
sólo para testigas de su trabajo, que implica sacrificar
su alma, para escribirla.
Aunque no bailan, los buscan
para bailar; no obstante saben que con el baile no pueden
expresar su tristeza. Buscan el corazón enajenado del
poeta, y terminan por encontrarlo en su cabeza.
A
las mujeres no les gustan los poetas. No se casan con
ellos, porque a ellas les gustan los profesionales, de corbata
izada, y ser poeta no es una profesión, es una carga para
la sociedad que consiste en mostrar desnudo al hombre
frente al espejo de su mirada.
Una mujer querrá un beso
de poeta, o una palabra, quizá un regalo, o un poema
sencillo, pero no querrá al poeta.
No, a un poeta
no.
Los poetas sólo se casan con su poesía, que viva en
sus senos yace, o con una mujer desinteresada, que no le
importa la poesía, sino a aquél que lleno de melancolía la
hace.
Las mujeres prefieren a todos, menos a los
poetas, porque los demás son serios, son normales. Los
demás se dejan idiotizar, se dejan manejar y beatificar
como insulsos cardenales.
A las mujeres les gustan ser
dueñas de desarticulados maniquíes, o los sumisos perritos
de feria, las mulas andariegas, o los pacientes trineos
esquimales.
Pero nunca un poeta. porque en verdad un
poeta sólo sirve para ser poeta. ¡Que
desgracia!
Texto de
brayestcifher agregado el 17-01-2009. La Página
de los Cuentos - http://www.loscuentos.net/
y no tuve más remedio que acudir a
Buesa....

Poema del
Renunciamiento
Pasaras por mi vida sin saber
que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor y, al
pasar, fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del
dolor de quererte, y jamás lo sabrás.
Soñaré con el
nácar virginal de tu frente; soñaré con tus ojos de
esmeralda de mar; soñaré con tus labios
desesperadamente; soñaré con tus besos, y jamás lo
sabrás.
Quizá pases con otro que te diga al
oído esas frases que nadie como yo te dirá; y, ahogando
para siempre mi amor inadvertido, te amaré más que nunca, y
jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo
inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar; y
el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos,
y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi
tormento - el tormento infinito que te debo ocultar
-, te diré sonriente: "No es nada... ha sido el
viento." Me enjugaré la lágrima... y ¡jamás lo sabrás!
José Ángel
Buesa
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"...Me di las gracias de nuevo, pa´no bajarme
de un chirlo"
EMBRIÁGUENSE
Hay que estar ebrio
siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no
sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos
hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin
descanso.
Pero, ¿de qué? De
vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero
embriáguense.
Y si a veces, sobre
las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la
soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida
ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella,
al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo
lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle
qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj,
contestarán:
“¡Es hora de
embriagarse!"
Para no ser los
esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin
cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les
parezca.
Charles
Baudelaire

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